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1. La Rinitis Atrófica, protagonista del Complejo Respiratorio Porcino
La Rinitis Atrófica (RA) es una entidad problemática en todo el mundo.
Es una enfermedad del tracto respiratorio superior que se caracteriza por la atrofia total o parcial de los cornetes nasales ventrales, desviación del septo nasal y deformación facial con formación de pliegues cutáneos en la zona nasal. Los síntomas agudos de la RA acostumbran a aparecer entre las 3 y las 8 semanas de edad; sin embargo, los lechones pueden infectarse a cualquier edad e incluso afectar a animales adultos.
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| Desviación de la jeta asociada a la desviación del tabique nasal producida por rinitis atrófica. Lacrimeo y formación de estrías características de la rinitis. |
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El mayor perjuicio asociado con la RA consiste en la producción de neumonía grave que conlleva una caída sustancial del índice de conversión y, por tanto, retraso del crecimiento. Los datos actuales indican que la toxina de P. multocida afecta al crecimiento de los huesos largos del cerdo. La combinación de todos estos factores da lugar a un cerdo de muy baja calidad.
La RA es una enfermedad insidiosa que, aunque no siempre provoca un cuadro clínico grave ni bajas, causa una marcada reducción del peso, degeneración de la canal o raquitismo y un tamaño corporal pequeño.
La enfermedad acostumbra a aparecer tras la introducción de nuevos animales en la explotación, o tras
la mezcla de cerdos de diferentes orígenes. La aglomeración, el traslado de animales del aire libre a condiciones cerradas, el flujo continuo de animales, una ventilación reducida o inadecuada y niveles elevados de polvo o gases nocivos (como el amoníaco), intensifican la RA y contribuyen a la propagación de la enfermedad. También se ha observado que la RA se manifiesta con mayor gravedad en primavera y verano. La genética puede tener algún papel en la susceptibilidad a la infección y hay factores nutricionales que pueden influir en la gravedad de la enfermedad.
Habitualmente los cuadros clínicos más graves de RA se producen cuando la infección se inicia con B. bronchiseptica y va seguida de la invasión por P. multocida. Sin embargo, puede resultar difícil detectar la presencia de la Bordetella ya que, en muchos casos, cuando el clínico observa una RA grave y toma muestras de los animales, Bordetella ya ha provocado el daño y puede que ya no esté presente. Por eso, un elemento crítico de control de P. multocida puede ser controlar la infección previa por Bordetella. Además, P. multocida no tiene capacidad de colonizar por sí misma, carece de pili o fimbrias, y necesita que exista un daño previo en la mucosa para poder fijarse y, en muchas ocasiones, es B. bronchiseptica la que provoca ese daño.
Además, en repetidas ocasiones se ha podido identificar B. bronchiseptica en muestras que inicialmente se habían diagnosticado como negativas respecto a este microorganismo. Este hecho induce a pensar que B. bronchiseptica está mucho más extendida en las explotaciones porcinas, de lo que se está diagnosticando. Según la Dra. Karen B. Register del National Animal Disease Center, Iowa, USA:
"Cuando hayan mejorado las herramientas de diagnóstico, podremos comprobar que hay más descripciones de Bordetella, como agente primario, responsables de iniciar la RA".
Tradicionalmente se han asociado las formas menos graves y reversibles de RA a la infección por cepas de B. bronchiseptica únicamente; sin embargo, existen evidencias experimentales de que la infección con este microorganismo puede provocar una marcada atrofia de los cornetes. Hay investigaciones que demuestran que la sensibilidad de los lechones a B. bronchiseptica desciende significativamente a las seis semanas de edad y que el calostro parece tener un cierto papel protector frente a las lesiones.
Recientes estudios indican que B. bronchiseptica puede ser la causa de más episodios de neumonía de los que se creían originariamente. Nuevas pruebas diagnósticas basadas en el DNA, así como un mejor entendimiento del origen y desarrollo de la enfermedad, hace pensar que B. bronchiseptica desempeña un importante papel en los brotes de neumonía grave y refuerza el papel que tiene en todo el complejo de la RA.
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| Bronconeumonía catarral purulenta por Bordetella bronchiseptica. (Cortesía de la Unidad de Anatomía Patológica. Facultad de Veterinaria. Universidad Autónoma de Barcelona). |
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Investigaciones independientes indican que las infecciones activas concurrentes con otros agentes patógenos, como el virus del Síndrome Respiratorio y Reproductivo Porcino (PRRS), aparentemente inhiben el desarrollo de una inmunidad protectora frente a la RA, porque, a menudo, las lesiones son más graves tras los brotes de estas enfermedades. Por eso, con frecuencia el control de la RA depende del cambio de factores de manejo en los sistemas de producción porcina, así como en los programas de vacunación de cerdas.
Las condiciones ambientales deficitarias también contribuyen a un incremento de la incidencia y de la gravedad de las lesiones de RA, así como a elevados niveles de neumonía y escaso rendimiento. Asimismo, determinados factores de calidad del aire se han asociado a grados elevados de atrofia de cornetes. Por ejemplo, niveles altos de amoníaco en la maternidad, se asocian a un aumento del porcentaje de cerdos con puntuaciones de atrofia de cornetes de 3 o más en el matadero (cuando 0 significa ausencia de lesión y 5 grado máximo de atrofia).
Existen investigaciones que confirman que el cambio de un sistema de manejo de flujo continuo a un sistema de flujo todo dentro/todo fuera, mejora los promedios de puntuación de cornetes en un 50%, las puntuaciones pulmonares en un 55%, la media de crecimiento diario en 63 gramos y los días al mercado en 13 días.
En conclusión, la RA es un síndrome complejo que implica una infección microbiana y una agresión del entorno. Los cambios de manejo y del entorno, la vacunación de las cerdas y lechones, y la medicación estratégica contribuyen a controlar la RA clínica. Los beneficios económicos, incluso aparte de las ganancias debidas al control de la RA, pueden incrementarse mucho controlando o mejorando las enfermedades concurrentes, o los problemas de producción en la explotación. |
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